¿Rumbo a una ganadería de alta productividad y especializada?

Por Ing. Agr. Daniel Miñón *

Desde hace unos años los sistemas bajo riego de la Patagonia norte están experimentando cambios en su perfil productivo. Los tradicionales que se pueden ver en las chacras de Valle Medio, Gral. Conesa y Viedma son sistemas mixtos, agrícolas-ganaderos, diversificados, donde las chacras “cultivan” distintos productos (alfalfa, ganado bovino, cebolla para exportación, hortalizas de hoja, frutos secos y cereales para grano entre otros). Estos sistemas tradicionales son económicamente muy estables, precisamente porque la producción diversificada minimiza los riesgos de los cambios en el valor de los productos en el mercado.

Las nuevas tendencias

Desde hace unos 15 años y en cierta medida ligado a la aparición de los equipos mecanizados de riego por aspersión tipo pívot o frontal y otros de riego localizado, se pueden observar algunas tendencias hacia sistemas especializados en la producción de granos (maíz, soja, cebada, girasol), semilla (híbridos de maíz y girasol), hortalizas para industria (papa y tomate) y uva para vinificar, entre otros.

Otros sistemas tradicionales regados por gravedad experimentaron cambios tecnológicos y en la escala de producción como es el caso de heno para exportación bajo la forma de megafardos, la aparición de un gran tambo de alta producción de leche o cebolla en plano con nivelación cero.

A estos ejemplos de sistemas especializados se puede sumar la figura del contratista profesional (en nivelación de suelos, construcción de canales y drenes, siembra directa, elaboración de fardos prismáticos y rollos, corta-picado y ensilaje, cosecha de granos, transporte, empaque, viveros) que está en crecimiento en la región. Se suma de esta manera un actor especializado a los encadenamientos productivos regionales, que tiene gran importancia en la organización de los mismos.

Las cadenas de valor en Río Negro tienen un fuerte componente de producción primaria, por lo general suman escaso valor agregado en nuestra provincia y forman parte de encadenamientos nacionales e internacionales o globales.

El agregado de valor se incorpora en otras regiones del país o del mundo. Esto representa una pérdida de riqueza en la zona. La riqueza o lucro es la abundancia de recursos valuables, posesiones materiales o el control de tales activos.

Los sistemas ganaderos y la nueva barrera sanitaria

El aumento en los precios del ganado y de la carne para el consumidor patagónico fueron los efectos más rápidos y visibles que se produjeron con el corrimiento de la barrera sanitaria. Transcurrido más de un año de este hecho se observan algunos cambios interesantes en la ganadería regional:

Se redujeron significativamente las “exportaciones” de terneros y de animales para faena al norte de la barrera sanitaria (Figura 1).

Se multiplicaron en la región los corrales de encierre de ganado para su terminación comercial (Figura 2).

Se incrementó el ingreso de carne sin hueso (Figura 3).

En la provincia de Río Negro, que se comportaba como una gran región de cría de terneros, con una recría y engorde incipiente en los valles, después del cierre de la barrera sanitaria sobre el río Colorado se está engordando la mayor parte de los terneros producidos, lo que representa agregar valor en origen creando riqueza genuina.

Gran parte de los corrales de engorde es de pequeña escala, menores de 500 cabezas. Resulta difícil conseguir lotes de animales parejos, las instalaciones no son siempre las más adecuadas y en la mayoría de los casos la sanidad no constituye un problema. El equipamiento para la preparación de raciones es deficiente y hay establecimientos que no disponen de balanza para pesar animales. No es fácil conseguir personal especializado y por lo general los establecimientos cuentan con asesoramiento en nutrición y alimentación. Muchos productores incorporan el corral de engorde como parte de un sistema de ciclo completo y valoran positivamente las mejoras que logran en sus rodeos de cría.

Estos indicios de cambios positivos pueden profundizarse en el futuro, por lo que resulta necesario acordar líneas de trabajo concretas, tanto a nivel de producción como de comercialización, que permitan consolidar una ganadería más competitiva.

Para consolidar estos incipientes procesos de intensificación ganadera que permitan sustituir al menos parte de la carne sin hueso que ingresa a la región (Figura 3) resulta necesario incrementar la cosecha de granos de maíz y avena. Asimismo la cebada y el sorgo tienen un buen potencial para lograr techos productivos similares a los de la región pampeana, se pueden cultivar en suelos ganaderos y tienen la ventaja de producirse localmente, con el consiguiente ahorro en los fletes.

Se requiere asimismo incrementar la superficie cultivada de alfalfa y pasturas perennes y los verdeos de invierno y verano (maíz y sorgo) con destino al pastoreo y la conservación (heno y ensilaje).

Como dijimos al principio, es de suma importancia para el futuro que los valles se transformen en “grandes fábricas de pasto y grano”.

Los ganaderos deben desarrollar la capacidad de hacer muy buenas recrías para entrar a los corrales de engorde con animales más pesados. Si se ingresa con chicos, se termina con livianos y se produce menos carne/animal. Esto es especialmente importante en Patagonia, donde el número de terneros disponibles es escaso y no se aplica el peso mínimo de faena.

Resulta fundamental hacer recrías a pasto con altas cargas y animales jóvenes. El pasto es el alimento más económico para producir animales “flacos y patones”, que no deponen grasa, y permiten elevadas producciones de carne/ha. Estos animales ingresan a los corrales de engorde con más peso y es ahí donde se deben alimentar intensivamente para terminarlos en 90-110 días.

Este tipo de animal recriado es de bajo precio. Por eso el gran desafío es establecer nuevas reglas de juego entre los eslabones de la cría, la recría, el engorde y la industria frigorífica. El eslabón de la recría es clave y debe recibir un precio acorde, porque en su defecto no habrá recriadores y la ganadería regional no tendrá un crecimiento acorde con su potencial. Las raciones basadas en grano son las más costosas y se pueden utilizar para recriar o para engordar animales, pero debe tenerse en cuenta que representan el eslabón más caro de la cadena productiva. El desplazamiento de la barrera sanitaria impulsó el surgimiento de los corrales de engorde con alimentos “importados” como respuesta rápida al aumento de la demanda de carne con hueso, pero estructuralmente y a largo plazo la zona debe convertirse en “una muy buena productora de pasto y de grano”, verdadera base de una ganadería competitiva.

(*) Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior del Río Negro. Convenio Provincia de Río Negro – INTA

Fuente: Suplemento Rural / Diario Río Negro

Fernando Sanchez