LOS PRODUCTORES NEUQUINOS DEFIENDEN EL ESTATUS SANITARIO LOGRADO EN LA PATAGONIA Y APUESTAN A UNA MAYOR PRODUCCIÓN

Los productores de Neuquén salieron hoy a respaldar la decisión comunicada por el ministro de Producción y Turismo, José Brillo, quien aseguró que no se levantará la barrera sanitaria que impide el ingreso de carne con hueso desde el norte del río Colorado, precisamente desde La Pampa, a nuestra región. En principio, y tal lo acordado semanas atrás cuando se reunieron en General Roca representantes de los gobiernos y de los sectores productivos de todo el sur del país, se manifestaron enérgicamente en pos de proteger y mantener el estatus sanitario en la Patagonia de libre de aftosa sin vacunación.  

También desmintieron que el hecho de ingresar carne con hueso a la región se traduzca en mejores precios para los consumidores. De hecho, desde la Sociedad Rural del Neuquén se informó que “en la actualidad el 60 % de la carne que se consume en Patagonia viene del norte del rio Colorado, es decir de la zona libre de aftosa con vacunación. Es carne sin hueso que se vende aquí a un precio considerablemente mayor que en su lugar de origen, por lo que se cae el argumento de que el asado entraría más barato; realmente no se sostiene”.

Cabe recordar que La Pampa es libre de aftosa pero con vacunación, y que ningún país del mundo permite ingresar carne con hueso a una zona libre de aftosa sin vacunación, como la Unión Europea, Chile o USA. Es por ello que desde la Patagonia se insiste en que el objetivo debe ser que todo el país se convierta en libre de aftosa sin vacunación, para poder acceder a los mejores mercados. En otras palabras, lo expresan así: “No “ensuciar” lo que está libre, sino “limpiar” lo que está sucio”.

De hecho, en el documento redactado en General Roca, firmado por los representantes de los gobiernos provinciales, los sectores de la producción y de la industria cárnica de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y el partido de Patagones de la provincia de Buenos Aires, situadas al sur del río Colorado, acordaron mantener el estatus sanitario, profundizar el desarrollo productivo de la región, generar más puestos de trabajo, promover la productividad, las mejoras genéticas, el arraigo rural, las inversiones genuinas y el agregado de valor en origen.

Para ello, manifestaron que “necesitamos una barrera zoofitosanitaria fuerte y confiable, que no ingrese carne con hueso al sur del río Colorado y que todo el país alcance en el menor tiempo posible el estatus sanitario que hoy posee la Patagonia”.

LOS DAÑOS DE ABRIR LA BARRERA

En un trabajo presentado en dicho encuentro productivo, se explica que “permitir el ingreso del hueso plano a la región, no sólo disminuirá la protección sanitaria y pondrá en riesgo la comercialización con el mercado mundial de carnes del circuito no aftósico, sino que afectará de sobremanera el desarrollo y a consolidación de la actividad agropecuaria de la Patagonia. El beneficio de algún frigorífico del norte del río Colorado no debe poner en riesgo el desarrollo agropecuario de una región y las inversiones que los actores locales han realizado”.

Los productores coinciden que el ingreso de carne con hueso a la región atenta contra el desarrollo ganadero regional y las políticas claras y transparentes para lograr este proceso. Sucede que a partir del cese de la vacunación en la Patagonia Norte A, los productores y la industria cárnica, acompañados por el gobierno provincial, realizaron inversiones a los fines de adecuarse a las nuevas condiciones sanitarias y comerciales. Tal es así que se invirtió en el desarrollo de establecimientos de engorde, en generación de pasturas, verdeos y granos, en el desarrollo industrial y de mejores canales de distribución.

Esto permitió retener en la región los más de 60.000 animales que históricamente se destinaban al norte del río Colorado para que terminen su ciclo productivo, mucho de los cuales retornaban para ser faenados en la región o a través del ingreso de la carne que de ellos resultaba. La retención de esa cantidad de hacienda y la culminación del ciclo productivo en la zona permitió lograr los máximos niveles de faena históricos en cantidad de animales y lograr un valor agregado de $350.000.000 al año, apropiado principalmente por los pequeños y medianos productores de la diezmada y marginal región patagónica.

Todo emprendedor de las diversas actividades realizan inversiones en función de la normativa que se establece en la determinada región. Desde que se implementó la política nacional de erradicar la fiebre aftosa y se regionalizó el país, se acordó la restricción del ingreso de carne con hueso y de hacienda en pie desde zonas con vacunación hacia zonas que no la practican. Esto conllevaba consecuencias comerciales que los actores de las diversas regiones debían asumir. Algunas resultaban favorables al desarrollo sectorial y otras eran en detrimento. Pero para el logro del mejor estatus sanitario, en cada región se asumió el compromiso con la mayor responsabilidad.

Plantear el cambio de pautas cuando una zona logró el estatus superior, con las consecuencias de anular las condiciones que favorecen el desarrollo agropecuario local, para el beneficio de actores de fuera de la región (que no han modificado su estatus sanitario) no concuerda con la implementación de políticas transparentes para el desarrollo del sector pecuario. Mucho más grave aún es si dicha modificación se implementa en detrimento de una zona de mayor marginalidad, con menores aptitudes agroecológicas, y diezmada por años de sequía y erupciones volcánicas.  Y encima, tal como lo demuestra desde hace tiempo el ingreso de los cortes sin hueso, el consumidor no se vería favorecido por esta medida.

Fernando Sanchez